— La Formación del Universo —


Es muy poca la innovación que podemos encontrar en la Cosmogonía clásica. Casi todas las ideas que se manejan, están recogidas en fuentes anteriores. Por eso son muchos los puntos en común entre muchas mitologías y religiones. Como por ejemplo:
Siempre se habla de un Universo plano y circular, rodeado de un gran Mar. Aquí el Mar se entiende como un gran río, que está en contacto con ríos menores, aguas subterráneas, etc.
Encima del disco terrestre, encontramos la Bóveda Celeste que, en el caso de la mitología clásica, no es más alta que el Monte Olimpo. Se entiende como una enorme lámina de bronce de media naranja con estrellas pegadas a modo de lienzo. Bajo ella se pasean el Sol y la Luna.
Bajo la tierra, se sitúa el Hades, el Mundo Infernal, al que se accede por hendiduras bajo tierra. Aquí encontramos una diferencia con el mundo cristiano, ya que no se asimila a un Infierno, sino que es el lugar de reposo de los muertos, tanto los buenos como los malos.
Justo debajo del Hades, estaría el Tártaro, el Infierno propiamente dicho. Lugar donde habitan los grandes condenados. Y no los «malos» propiamente dichos, sino aquellos que se atreven a atentar contra los dioses.
Teniendo claros los puntos comunes de las Cosmogonías clásicas, vamos a ver ejemplos de algunas de ellas.

— Según Hesíodo, en su Teogonía
Maneja ideas muy primitivas, similares a las mesopotámicas.
El mundo está dominado por Caos, del que surge Gea. Es Caos el que hace surgir a Eros, el impulso sexual, a partir del cual se empieza a seguir una estructura antropomórfica de las deidades.
Gea da a luz a Urano para que la recubra. Luego, de su unión con él, nacerá la primera generación de dioses: 12 Titanes, 3 Cíclopes y los Hecatónquiros.

Gea, Relieve del Ara Pacis


— Según Apolodoro
Esta versión de la Cosmogonía, da un sentido más racional del Universo desde sus mismos comienzos, eliminando por completo la idea del Caos.
Hay un primer gobierno de Urano, que se desposa con Gea. Primero engendrarían a los Hecatónquiros. Después, a los Cíclopes, a los cuales Urano encadena y encierra en el Tártaro.
Es Gea, después, la que para vengarse, engendra a los Titanes, de forma que el último destronará a Urano.

— Según las Metamorfosis de Ovidio
Vuelve a la idea del Caos como masa desordenada. A este desorden pone fin una especie de demiurgo-arquitecto al que no asimila con ningún dios. Primero separa las aguas y hace la Tierra habitable, para después crear las fieras, el hombre y, por último, los dioses, que todo lo gobiernan.